NOTA
• Este relato contiene Daddy Kink. Si no es de tu agrado, te recomiendo abandonar la lectura.
• Los protagonistas NO comparten lazo sanguíneo.
(***)
Sara
Todo empezó la noche en que mi cuerpo ya no pudo seguir fingiendo.
Tenía dieciocho años recién cumplidos y, desde entonces, cada curva de mi cuerpo parecía haber despertado solo para torturarme con una necesidad palpitante y dolorosa.
Mis pechos se habían llenado, pesados y sensibles todo el tiempo. Mis caderas se ensancharon, y entre mi