Mundo ficciónIniciar sesiónUno, dos, tres.
Fueron tres disparos.
No cerré los ojos ante la escena, pero si me sobresalté cada vez que apretaba el gatillo. Su sonido era ensordecedor. Sentí un cosquilleo en las palmas. Emocionalmente… no me dolió.
No iba a mentir, era humana, ver a una persona asesinada, con heridas de bala en la cabeza y el pecho era traumatizante y asqueroso. Pero al recordar que el cuerpo que yacía e







