Algo no estaba bien.
—Flor.
Una voz familiar entró en sus oídos y la hizo darse la vuelta solo para encontrar a Ken parado allí sonriéndole.
Colocando el cubo en el que estaba recogiendo el agua en el suelo antes de limpiarse las manos con el paño que colgaba del costado de su vestido. Giró su cuerpo hacia el cuando él se acercó a ella.
—¿Cómo estás?
Han pasado dos días desde que perdió a su tío. Fue difícil seguir adelante, pero finalmente lo hizo. Asintiendo con la cabeza hacia él, mantuvo su rostro inexpresivo a