Capitulo 68.
Capítulo 68.
No sabía que el sonido de una azada hundiéndose en la tierra pudiera ser tan hipnótico. Lo supe cuando vi a Derek agachado, con la camiseta colgando de su hombro y el torso al descubierto, mientras removía la tierra para plantar unas hierbas medicinales. No podía dejar de sonreír sabía que plantaba esas hierbas solo por mí.
Tenía el cuerpo lleno de tierra, sí, pero también cubierto por gotas de sudor que brillaban bajo el sol, y yo, parecía medio tonta, estaba escondida detrás de