Capitulo 55.
Capítulo 55.
Quizás mi mente me estaba jugando malas pasadas, o algo dentro de mí no funcionaba como debería, pero desde que Natalia había llegado a la casa con su hijo, no podía dejar de sentirme inquieta.
No sé cómo explicarlo, no la odiaba, sentía compasión por ella. Natalia había pasado por un infierno y, por desgracia, yo sabía de primera mano las cosas que sucedían en las manadas oscuras.
Su hijo se veía tan frágil, con esa mirada triste y esa sonrisa tímida que siempre le acompañaba.