Luis Fernando miraba a Laura con el ceño fruncido y una expresión de molestia. Se sentía profundamente decepcionado por todo lo que sucedía a su alrededor, y la presencia de Laura lo perturbaba aún más.
—Por favor, no estoy para noticias. No tengo ganas de hablar —dijo a Laura, con la voz tensa.
—Cariño, por favor, no me hables así. Lo que vengo a decirte es importante.
—No me interesa lo que vayas a decirme. Laura, siento que no te das cuenta de lo que estoy sufriendo. No puedo entender tu fal