Al llegar, Burgos empujó la puerta del apartamento de Miranda con fuerza, sintiendo cómo el miedo lo invadía al no saber qué desastre podría encontrar. Su corazón latía con fuerza, como si se fuera a salir de su pecho. Cuando por fin logró abrir la puerta corrió a toda prisa hacia el baño mientras Mercedes lo seguía muy angustiada. Finalmente entraron al baño y lo que vieron los dejó sin aliento.
Todo el apartamento estaba hecho un desorden. Pero lo peor fue cuando vieron las manchas de sangre