—¡Ese idiota que quiere apoderarse de lo que no merece! —se dijo William—. ¡Lo voy a matar!
William, irritado, intentó contactar a Alexander por teléfono:
—Pedazo de mierda, ¿quién te dio permiso para hacerlo? —le envió un mensaje.
Un signo de exclamación rojo apareció junto al mensaje: Alexander le había bloqueado el número. William se preguntó, atónito, por qué lo habían bloqueado deliberadamente.
—¡Cómo se atreve ese hijo de puta a meterse con mi hermana! —pensó con rabia—. Si lo encuentro,