Por lo general no entraba en foros ni en Facebook; solo jugaba. Pero hoy, apenas empezó a jugar, recibió muchos mensajes privados con un enlace.
—Jefe, tu alegría es un tesoro. No es de extrañar que le gustes al director —escribió uno de sus seguidores.
—Jefe, ¿me enseñas cómo atraer la atención de la animadora? —decía otro mensaje, con memes y risas.
—Jefe, ¿podrías ayudarme a preguntarle a la animadora si quiere un seguidor más como yo? —insistieron algunos.
Los innumerables mensajes privado