Los demás soltaron un suspiro de alivio.
Así debía de haber ocurrido.
Esa explicación parecía la más razonable.
De otro modo, resultaba imposible creer que Isabella hubiera sido capaz de derrotar a todos y salir victoriosa.
Además, su aspecto lo confirmaba: estaba impecable, ni una mancha de lodo, ni una hoja fuera de lugar. Parecía alguien que simplemente había entrado, encontrado el archivo y salido caminando con calma.
Por tanto, la versión más convincente era que había tenido suerte y