Sabrina recibió un disparo certero y fue declarada fuera del juego.
No tuvo oportunidad alguna de defenderse.
Isabella se detuvo un instante y la observó con aire condescendiente. Luego, al notar la resistencia en el rostro de Sabrina, soltó una leve risa y disparó dos veces más.
—Estallido. Estallido.
¿Y qué puedes hacer tú, aunque no quieras morir?
Solo eres una perdedora… —pensó Isabella con frialdad.
Sabrina, con el rostro torcido por la ira y la humillación, miró a Isabella con profu