—De ahora en adelante, ¡ella será mi modelo a seguir! —dijo otra con entusiasmo.
—Apuesto a que gana —comentó un chico—. No soy rival para ella, pero al menos lucharé por el segundo o tercer puesto.
—¿No es obvio? ¡Definitivamente será la ganadora!
—Estoy tan celosa… Si tan solo fuera tan rápida como Sabrina. ¡No quiero hacer esas malditas sentadillas!
El entusiasmo creció. Todos estaban convencidos de que Sabrina ganaría sin problemas.
Cerraron los puños con determinación, decididos a lu