capítulo 193

Isabella las miró con una sonrisa suave y dijo con voz dulce:

—Qué buen día hace. Salgan y disfruten del sol. No regresen en dos horas.

Las recepcionistas quedaron atónitas.

Miraron hacia afuera, donde el sol caía a plomo: el calor era insoportable.

Si permanecían allí tanto tiempo, acabarían con quemaduras y deshidratadas.

Volvieron la vista hacia Isabella, suplicando compasión, pero ella ni siquiera las miró, y con calma se secó el sudor de la frente con una toallita húmeda.

Xavier, qu
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