Xavier realmente merecía su reputación de abogado invencible: fue tan convincente y contundente que el abogado contrario terminó desarmado y derrotado en cuestión de minutos.
Ana entró en pánico cuando vio la evidencia presentada por Tomás. No pudo inventar nuevas mentiras para tapar la situación y su testimonio se volvió cada vez más contradictorio. Finalmente, durante el interrogatorio, acabó por exponer su propia conspiración.
Tomás y Xavier aplastaron a los Asmilh y a Ana en la corte. Al final, Adriana ganó la demanda.
Además, el señor y la señora Asmilh fueron acusados de extorsión y fraude: habían exigido una indemnización enorme a Adriana, lo que constituía un delito grave. Tomás se negó a conformarse con ellos como parte interesada. Por ello, los Asmilh fueron condenados a diez años de prisión; además, tuvieron que devolver todas las ganancias ilegales y pagar una multa de dos millones de dólares.
Inesperadamente, los Asmilh fueron enviados a prisión sin mayores dilacione