capítulo 148

¿Dónde demonios puso la mano ese muchacho?

Su ceño se frunció con furia.

¿Cómo podía ese mocoso atreverse a tocarla así, y en público? ¡Bella era demasiado inocente para entender estas cosas y saber defenderse!

Durante un instante, el anciano estuvo tan enojado que deseó cortarle la mano al muchacho descarado.

Aun así, se contuvo; no era apropiado armar un escándalo frente a tantas personas.

Su mirada se volvió gélida y fija en la mano de Alexander, esperando que tuviera la sensatez de retirarla.

Pero Alexander, fiel a su carácter desafiante, no se movió ni un milímetro. Mantuvo la mano en el mismo lugar, ajeno a la tensión.

Su expresión parecía decir: “Así estoy bien. ¿Y qué puede hacer al respecto?”

El viejo señor Johnson reprimió un gruñido. No veía a Isabella desde hacía tiempo y quería hablar con ella tranquilamente, pero no sabía cómo empezar.

Por suerte, en ese momento llegó el técnico que habían mandado a llamar para revisar el monitor del paciente.

El hombre examin
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