¿Dónde demonios puso la mano ese muchacho?
Su ceño se frunció con furia.
¿Cómo podía ese mocoso atreverse a tocarla así, y en público? ¡Bella era demasiado inocente para entender estas cosas y saber defenderse!
Durante un instante, el anciano estuvo tan enojado que deseó cortarle la mano al muchacho descarado.
Aun así, se contuvo; no era apropiado armar un escándalo frente a tantas personas.
Su mirada se volvió gélida y fija en la mano de Alexander, esperando que tuviera la sensatez de re