Buscó por toda la casa hasta que encontró una nota escrita por Adriana.
Decía que había ido a la capital y que había enviado a los sirvientes de vacaciones.
Le indicaba que, cuando leyera el mensaje, debía ir a reunirse con ella en la capital.
Ana frunció el ceño.
¿Por qué no me llamó directamente? —pensó—. Pudo haberme avisado después de la competencia.
Pero no lo hizo. Solo había dejado una nota.
Una profunda tristeza la invadió… aunque eso era nada comparado con el terror que aún