Alexander sonrió y aceptó la comida con gratitud.
Después de recibirla, fue al baño para lavarse antes de comer, pero su teléfono comenzó a sonar sin parar. Era Jason Yale.
—Debe ser algo urgente —pensó—. Si no, no insistiría tanto.
Respondió mientras se cepillaba los dientes.
Jason parecía nervioso. Quería hablar, pero tartamudeaba. Alexander lo instó a continuar, hasta que finalmente el hombre soltó la bomba:
—Tu novia… es la diseñadora Eziam, la única capaz de rivalizar con tu tía, Moll