Al principio, James solo se sintió atraído por el elegante auto deportivo que pasaba junto a él. No podía apartar los ojos de aquella máquina reluciente.
Cuando llegó al semáforo, miró de reojo y descubrió que la conductora era nada menos que Isabella.
James quedó asombrado.
—¿Ese no es un modelo que cuesta más de un millón? —murmuró incrédulo.🩷
No pudo evitar pensar:
> “Bella, si ya tienes un deportivo tan caro, ¿por qué te obsesionaste tanto con mi vieja motocicleta destartalada?”