Volvió a mirar a Alexander. El brillo en sus ojos era el mismo con el que solía mirar a su esposa.
Entonces, Liam entendió perfectamente de dónde venía aquella marca de dientes en la barbilla de Alexander.
Liam, de pronto, comprendió lo que estaba ocurriendo y miró alternativamente a Alexander y a Isabella, con una mezcla de sorpresa y sospecha en los ojos.
—Así que fue Bella quien lo mordió… —pensó con incredulidad.
Isabella deseó desaparecer bajo el sofá en ese instante. Sus ojos se moví