Al día siguiente, Margot despertó sobresaltada. Al voltear, vio al bebé en la cuna, tranquilo y durmiendo, pero una sensación de vacío la invadía. Lo tomó entre sus brazos, lo alimentó y lo arrulló, observando su pequeño rostro, tan inocente, tan perfecto. Pero, a pesar de todo el amor que sentía por ese niño, un dolor profundo y punzante latía en su corazón, algo que no podía comprender. Después de dejarlo dormido nuevamente, la inquietud la llevó a buscar a su madre, aún encerrada en el sótano
J.D Anderson
HOLA, DÉJAME TUS COMENTARIOS O RESEÑAS
GRACIAS POR LEER
REGÁLAME TU LIKE EN EL CAPÍTULO ♥