El coche se deslizó como una sombra veloz por las calles adoquinadas de Roma, atravesando avenidas antiguas que brillaban bajo la luz de las farolas y reflejaban su fulgor en los ventanales de las tiendas cerradas. El rugido constante del motor y el zumbido ocasional de los autos que pasaban en dirección contraria eran los únicos sonidos que rompían el silencio de la noche. Blair observaba las luces que pasaban a toda velocidad, cada destello se reflejaba en sus ojos grises, pero su mente estab