Cuando Andrea se despierta, se da la vuelta para buscar a Ian, pero él ya no está, al igual que su hija.
Se siente un poco mejor, solo su estómago sigue algo extraño. Se levanta con cuidado, se sienta en la cama un momento para respirar profundo y estabilizarse. Cuando se nota que se siente lista para ponerse de pie, busca sus pantuflas y va al baño, necesita ducharse y quitarse esa sensación de estar sucia por la enfermedad del día anterior.
Tras lo que se vuelve un momento que le aclara algunas ideas, sale del baño para vestirse y se acerca al closet, momento en que oye en el pasillo a Ian hablar por teléfono con alguien.
—No lo sé, no hemos hablado acerca del divorcio. No, tampoco le he dicho que quiero la custodia total de Diana en caso de divorciarnos, supongo que ya lo veremos. Yo también te adoro, Marianela, cuídate.
«¿Marianela? O sea… que tiene a otra, por eso está tan interesado en divorciarse, pero ni crea que se lo haré fácil», piensa apretando las manos y busca ropa decen