Andrea termina de bajar la escalera y llega con ellos.
El silencio en el salón es ensordecer, al menos para él, que siente los latidos de su corazón en sus oídos. Un dolor en el brazo se le instala y comienza a sudar frío.
Da un paso hacia Andrea, pero luego retrocede tres y mira a Rebeca. Sus ojos se llenan de lágrimas y niega.
—No puede ser… esto es una mentira, una actriz… Andrea murió, yo fui a su funeral… ¡Su madre me corrió de ese lugar!
—Un montaje para hacerte creer que yo me fui de este mundo, tan insignificante como me viste siempre —bebe un poco de champán y sonríe con sus ojos fríos—. Pero solo fue parte de mi venganza por todo lo que me hiciste.
—Entonces, tú lo supiste siempre —le dice a Rebeca y ella solo mira a otro lado, como mostrando el desprecio que no siente.
—Sí. Ella es la prima con la que crecí como si fuéramos hermanas. Y vine aquí por lo que le pertenece a ella.
Un hombre aparece de la nada, le entrega una carpeta a Andrea y esta se la tira a Carlo. Al abrirl