Rebeca se dedica a experimentar con Carlo y no se queda con las ganas, ni tampoco queda decepcionada con su desempeño. Tras terminar pasada la medianoche, ella le ofrece quedarse, pero él le dice que quedarse es no parar y los excesos no son buenos.
Mientras él se siente satisfecho por sacarle la promesa a Rebeca que no se irá, ella lo está porque lo tiene comiendo de su mano y no lo sabe.
Podría pedirle cualquier cosa y Carlo accedería.
Sin negarse.
Sin dudar.
El contrato se hace vigente tras notariarlo y la implementación se pone en rigor de inmediato. Todo en la oficina es un revuelo, porque hay mucho que hacer y su asistente no se queda atrás en cada paso que deben dar.
—Señor Suárez, tengo en la línea al alcalde de Ciudad Capital, quiere hablar con usted acerca de la construcción de la sucursal.
—Perfecto, tomaré la llamada aquí —está en la sala de juntas, porque tiene más espacio para revisar todos los documentos.
Responde la llamada y diez minutos después sonríe satisfecho, por