Rebeca se dedica a experimentar con Carlo y no se queda con las ganas, ni tampoco queda decepcionada con su desempeño. Tras terminar pasada la medianoche, ella le ofrece quedarse, pero él le dice que quedarse es no parar y los excesos no son buenos.
Mientras él se siente satisfecho por sacarle la promesa a Rebeca que no se irá, ella lo está porque lo tiene comiendo de su mano y no lo sabe.
Podría pedirle cualquier cosa y Carlo accedería.
Sin negarse.
Sin dudar.
El contrato se hace vigente tras