Andrea se mira al espejo, sonríe al ver el hermoso vestido azul que Ian ha comprado para ella, en donde su pancita queda libre y se ve preciosa. Él la abraza por detrás, le deja un beso en el cuello y la mira a través del reflejo.
—Mis mujeres se ven realmente hermosas… —le acaricia el vientre, su niña le patea la mano y se ríe—. Eulalia está feliz, sabe que hoy es su festejo.
—¡Deja de decirle así! —se ríe Andrea y se da la vuelta para verlo a los ojos—. Mi hija no tendrá un nombre de esos que usaban las abuelitas.
—¿Tampoco quieres que se llame Tomasa? ¿Efigenia? ¿Domitila?
—¡NOOO! —se ríe más ella y Ian la atrae a su cuerpo—. Quiero un nombre hermoso, de una princesa, que tenga poder y…
—Como Anastasia, Aurora, Blancanieves…
—Ahora quieres nombres de películas para niños.
—Sí, pero son lindos, Anastasia no es feo, me gusta.
Andrea niega rodando los ojos y se deja abrazar. Encontrar un nombre para su hija ha sido algo complicado, pero ciertamente es algo que no puede dejar pasar por