Sueltan a Naomi también, la que corre para revisar a Andrea. Ella le dice que está bien, Sebastián rodea por la cintura a su hermana y mira a las agresoras delante de él con una furia que está a punto de desbordarse.
—Señor Martínez, yo… —intenta decirle Sonia, pero él la calla con un grito potente.
—¡Agradezcan que mis padres educaron a un caballero! De otra manera, cada una estaría en el suelo, con la nariz partida… —todas abren los ojos, muertas de miedo—. Andrea es intocable, ¿me oyeron bie