Cuando la secretaria le dice a Ian que Sebastián le ha aceptado la llamada, también recibe a la policía. Les dice que tomen asiento y pone la llamada en altavoz, por eso todos en esa oficina oyen lo que Sebastián le dice.
“Agradece que estás lejos, porque de otra manera ya estarías colgado de las bolas en la torre más alta”, Ian abre los ojos y se golpea la frente.
—Ya las viste… dime que tu hermana no las vio —Andrea le hace un gesto a su hermano para que no diga nada y Sebastián le hace caso.
“No lo sé, espero que no.”
—Sebastián, te suplico, ve con ella ahora mismo. No quiero que las vea, eso podría afectarla y también a nuestro hijo.
“¡Lo hubieras pensando antes de besarte con esa mujer!”
—¡Estás loco! ¡¿Cómo crees que yo besaría a semejante víbora?! Esa es mi ex, ni golpeándome la cabeza me acercaría a ella… —Ian suspira con cansancio y le dice—. Mira, la policía me está esperando para rendir declaración, porque como no quise nada con la loca, me acusó de intentar abusarla. Las i