Punto de Vista de Kaelen
Cuando el mercado estuvo impecable —tan limpio que juraría que los adoquines brillaban—, los chicos se desplomaron sobre sus escobas, jadeando.
—Se acabó... —jadeó Bigote Irregular—. Somos... libres...
Jejeje. ¿De verdad pensaron que los dejaría ir tan fácilmente?
Di una palmada.
—No. No han terminado.
Luis Miguel gimió.
—¡¿Qué más quiere de nosotros?!
Me apoyé en un puesto, cruzando los brazos.
—Ya que están tan ansiosos por aprender sobre la humildad, supuse que les e