Punto de vista de Luis
Sabía que Kaelen debía de habérsela follado. Nadie tenía que decírmelo. ¿Un hombre y una mujer bastante linda, solos en un apartamento? ¿A estas horas?
El dolor que floreció dentro de mí entonces fue agudo, profundo y estúpido. Quería arrancarme la piel de Mateo del cuerpo, arañarla hasta que pudiera sangrar libremente de nuevo; sangre de Luis, no este simulacro pulido de Mateo. Quería asaltar la casa y exigir saber por qué lo había dejado entrar otra vez. Pero no podí