Punto de vista de Elara
Sabía que este momento llegaría. El momento en el que tendría que dar a conocer mi presencia o dejar que él me despachara con una mirada. Mis manos temblaban y parecía que no podía recuperar el aliento. Cada parte de mí quería esconderse. Pero no lo haría. Ya no era la chica que agachaba la cabeza avergonzada.
Levanté el rostro lentamente, encontrándome con sus ojos mientras todo lo que cargaba bullía en los míos. La verdad, la culpa, el arrepentimiento. Y con eso, dije las palabras que había estado evitando.
—Soy Elara —susurré.
En el momento en que dije mi nombre, el rostro de Orion cambió. No fue asombro, ni tampoco confusión. Fue algo peor... fue deleite. Ese tipo de deleite cruel que solo hombres como él pueden lucir con tanta naturalidad. Una mueca de suficiencia se deslizó por su cara como aceite sobre cristal.
Primero, salió del coche y acomodó su cuerpo en el espacio.
—¿Así que es verdad? —preguntó, apoyándose contra la puerta de su coche con la