Punto de Vista de Elara
La lluvia golpeaba contra mi piel, haciendo que la tela de la toalla se pegara a mi piel como si perteneciera a ella. Hacía frío, pero la tormenta no era lo que me hacía temblar... era el pensamiento roedor en mi pecho.
¿Qué tal si Kaelen no podía perdonarme?
Había estado equivocada. Tan equivocada. No podía creerlo, pero había dudado de él cuando debería haber confiado en él. Había intentado ayudarme, intentado decirme la verdad, y yo había lanzado todo de vuelta en su rostro, convencida de que era parte de algún juego de corazones.
¿Qué tal si lo he perdido para siempre?
El pensamiento me empujó hacia adelante. No pensé, no hice una pausa para siquiera considerar las consecuencias. Solo necesitaba verlo. Explicar. Tal vez escucharía, tal vez no. Pero tenía que intentarlo.
Salí corriendo a la noche, las gotas frías picando mi rostro como pequeñas agujas. Mis pies descalzos salpicaban en los charcos, y no me importaba. Cada paso era una pequeña pieza de redenci