Punto de Vista de Elara
Me alejé bruscamente del maldito loco, corazón palpitando en mi garganta, pero agarró mi brazo más fuerte, jalándome hacia la cama.
—Me tocas de nuevo y te mataré —escupí, pateándolo.
Atrapó mi pierna en el aire y me empujó fuerte. Aterricé en la cama, rebotando una vez, luchando por levantarme mientras se cernía sobre mí.
—Hazlo entonces —dijo—. Mátame. Ni siquiera saldrás de esta habitación.
Lo sabía. Justo en este instante que estaba acorralada y acabada. Hice hipo mi