Cap. 15 Dedo pinchado.
Después de que Karma se fue, Redsy volvió al club. Quería saber por qué Ariadna no había pasado por la oficina.
Al entrar, vio que muchas estaban mareadas. Algunas seguían tomando, otras dormían sobre las mesas o desparramadas en las sillas.
Una camarera se acercó.
—¿Qué hacemos con las que están dormidas?
—Llévenlas a los cuartos privados —respondió Redsy, sonriendo.
—¿Llevarlas? Si las tocamos, serán afectadas por nuestra lujuria acumulada...
—No pasará nada. Los guantes que llevan son especia