Cap. 36 Mi querida prometida.
Ariadna despertó en su cuarto. Una voz familiar la hizo girar la cabeza. A su lado, Natacha estaba sentada sobre Yesica, quien le ayudaba a leer un cuento, pues había faltado como 1 año a clases.
—¿Natacha? —murmuró Ariadna, confundida y sorprendida.
—¡Hermanaaa! —exclamó Natacha, saltando de Yesica para abrazarla con fuerza a Ariadna.
—¿De verdad eres tú? —preguntó Ariadna, incapaz de creerlo. La última vez que la vio, Natacha estaba delgada, pálida, sin cabello… pero ahora irradiaba salud, co