Capítulo 7: La primera noche de pasión absoluta bajo la promesa de no dar nombres reales
El zumbido del procesador de mi computadora era el único sonido que rompía el silencio de mi pequeña habitación estudiantil. Miré fijamente la pantalla, donde el rastro del hackeo exitoso al servidor de la facultad ya se había desvanecido de forma segura. Me recosté en el respaldo de la silla, entrelazando mis dedos sobre el regazo y exhalando un suspiro tembloroso. Las mejillas todavía me ardían por la adrenalina de la confrontación en la oficina del doctor Cross, pero la mención de París de s