Llegamos a la oficina de William, el decano y desafortunadamente mi tío.
Entrelazo mis dedos a los de Ricardo bastante segura de querer hacer público lo nuestro. Lo sé, por la mañana no tenía idea de lo que éramos pero, ahora creo saberlo.
Tomamos asiento mientras el sujeto de saco y corbata procesa nuestra gran entrada triunfal. ¿Cómo te quedó el ojo?
─ ¿Nos querías ver, cierto? ─mi profesor lo saca de su ensueño.
─Ehm, sí, justo los tenía en el pensamiento. Esperemos que llegue la señorita Wa