En la mesa de noche hay un teléfono, como todos los que hay en este apartamento está vinculado a una sola línea. No te voy a dejar dormir.
─Tardaste en descubrirlo ─susurra.
─No sabes lo caro que te saldrá esto.
─Sin amenazas señorita Engel, recuerde que está en mis manos y puedo dejarla sin comida.
─No te atrevas ─ríe ─, Ricardo, procura sacarme de aquí o te juro que parto todo lo que encuentre.
─No lo harás, lo sé, y si lo intentas gastarás energía en vano para los siguientes días que no tend