Capítulo 26. En la boca del lobo
Sebastián llegó a Roma y no encontró a Francesca, temía lo que pudiera hacer en complicidad con su padre, sabía que eran de cuidado y no confiaba para nada en ellos. Se cansó de llamarla, durante tres días insistió, pero fue infructuoso hasta el cuarto día que lo atendió.
—¿Dónde estás? ¿Por qué te fuiste cuando te dije que te quedaras aquí? —preguntó Sebastián sin simular su molestia.
“Mira Sebastián, vamos a hablar claro, a ti te da igual para donde yo ande… lo único que debe importarte es qu