Sofía Torres había aprendido a leer a las personas antes de que abrieran la boca. Una mirada bastaba. Un apretón de manos. Una sonrisa demasiado estudiada. Por eso, cuando Valeria Luján entró a su oficina con un traje blanco marfil y un gesto impecable, supo que no era una visita ordinaria.
Lucía la presentó de manera formal:
—Doctora Torres, le presento a la arquitecta Valeria Luján, representante del fondo Ardent Global. Están interesados en el proyecto de energías limpias de nuestra sede Pat