Capítulo 82.
Logan.
Observo el dispositivo que cargo en las manos y con verlo solo puedo sentir que cada fibra de mi ser me rompe hasta la última vértebra. Porque se mueve. Lento, pero se mueve.
«Nuestra hija».
La frase no me destroza, me eleva.
Me eleva hasta el punto de que siento el corazón en la garganta, como si estuviera a punto de arrancarse solo por la brutalidad con la que late.
No tengo reproche, no hay recriminación. Solo hay una reverencia maldit@ hacia ella. Evelyn. La mujer que, a pesar de