Capítulo 182.
Kenzo Ridver.
La acerco porque se está desplomando. Mis brazos la sostienen como si cargara algo frágil que yo mismo rompí. Ella apoya la frente en mi clavícula, y su cuerpo convulsiona una sola vez con un llanto que había estado conteniendo desde que despertó en una camilla sin saber ni su propio nombre.
—No debí dejar todo por tí —dice contra mi piel. —No debí traicionar a mi familia por tí, Kenzo Ridver.
Cierro los ojos. Sabe mi nombre. Lo usa como un arma. Y funciona.
—Lo sé —respondo con la voz baja, casi inaudible. —Y lo siento. Dios, Lottie… lo siento tanto…
Ella me golpea el pecho una última vez, débil como un suspiro. Después deja caer la mano presionando la cabeza contra mi clavícula. Se queda quieta, como si estuviera agotada y perdida al mismo tiempo. La sostengo porque si no lo hago cae al suelo. Y aunque no merezca sostenerla, no voy a dejar que toque el piso.
Clava los dientes en mi labio inferior con el sabor salado de ese sentimiento que inunda mi pecho y mi paladar