Capítulo 183.
Kenzo Ridver
Las horas avanzan con una lentitud que raya en la crueldad. Charlotte no habla, no pregunta, no reclama. Apenas come, y cuando lo hace es como si estuviera cumpliendo una obligación biológica. Lo mínimo indispensable para no morir, aunque veo que es lo que podría buscar. Sus ojos dicen lo que su boca no. Está viva por inercia, no por deseo. Y sí, duele verlo. Duele porque yo provoqué esa mirada.
Es la tercera vez que entro hoy y sigue igual, inmóvil, pero despierta. Tampoco parece