Capítulo 130.
Evelyn.
Todo lo que nos rodea, la música, las luces, los murmullos de la corte se disuelve. Solo queda el temblor de sus manos en mi cuello, el golpe de mi corazón desbocado, la certeza absurda de que nada ni nadie podría separarnos sin arrancarnos el alma. Porque lo intenté yo misma y no pude, lo intentó él y no logró más que volver a mí.
No hay aire. No hay mundo. Solo el eco de dos respiraciones que se confunden, y el vértigo de saber que ese instante tiene el peso de todos los años que lo