Capítulo 131.
Evelyn.
Desciendo del vehículo al detenerse, sintiendo el contraste entre el suelo frío y el calor que me dejó el trayecto.
El Támesis se extiende frente a nosotros. Cada farola lanza destellos amarillentos sobre el agua en movimiento, y las pocas estrellas que logran vencer la neblina londinense, parecen mirarnos. Me gusta pensarlo así.
Logan se adelanta, con las manos en los bolsillos, y la brisa que le despeina el cabello. La cicatriz de su pecho asoma apenas entre los pliegues de la camisa