90. Tensiones
Ana Paula Lago
El sonido de los quejidos de Arturo me arrancó del sueño. Abrí los ojos de golpe, con el corazón latiendo a toda prisa, y me levanté de inmediato. Caminé hasta la cama y lo vi moviéndose entre las sábanas con el rostro contraído de dolor.
—¿Ana? —gruñó con voz ronca, tenía los párpados apretados como si la luz le quemara. Sus ojos me buscaron con desesperación, como si necesitara comprobar que realmente estaba allí.
—Aquí estoy —susurré, intentando sonar tranquila mientras me s