72. Novios II
Arturo Abad Rocamonte
Tener a Ana entre mis brazos era una de las experiencias más hermosas que he vivido.
Después del desayuno volvimos a encontrarnos entre las sábanas. No fue algo planeado; simplemente sucedió.
Como si el deseo y la necesidad de tenernos se hubieran confabulado para que el tiempo dejara de existir. Tenerla entre mis brazos me hacía feliz de una manera que jamás imaginé.
No era solo deseo. Eso sería demasiado simple. Lo que sentía cuando la abrazaba esa paz. Hacía años que