35. Era atracción II
Instantes más tarde entramos al restaurante y lo primero que noté fue el murmullo alegre que provenía de una de las mesas más grandes, formada por dos que habían unido para la ocasión. Había unas seis personas ya sentadas allí, todas conocidas del hospital. En cuanto nos vieron, nos saludaron con sonrisas cálidas y gestos efusivos.
Lili no perdió tiempo en lanzarse a los brazos del festejado. Dejando en sus labios un par de besos, podía ver en la mirada de Lily cuanto amaba a Miguel, y, sabía q