Capítulo 20
El sol de la mañana apenas empezaba a calentar el cielo parisino cuando Sofía acomodó a April y a Eros en el asiento trasero del auto. Ambos niños iban de lo más tranquilos, intercambiando bromas entre ellos mientras ella ajustaba los cinturones.
Cuando Sofía comenzó a conducir con la mente aún anclada en la noche anterior y en ese momento fugaz en el que el pasado casi la alcanza. Aquel perfil inconfundible, con esa voz que aún podía reconocer entre miles no salía de su cabeza. Es