Finalmente, cuando la noche cayó y la pequeña Anna se quedó dormida, Sabrina pudo hablar a solas con su otra hermana, Anna. La habitación que se le designó a Anna, era grande y luminosa, pero en ese momento el ambiente era pesado, cargado de preocupaciones no expresadas y Sabrina tenía un nudo en la boca del estómago.
Anna se mostraba ansiosa y con los ojos llenos de lágrimas, le contó a su hermana mayor, que el tratamiento de la pequeña Laura no había dado los resultados esperados. Las palabra