Capítulo 37.
Sofía
Subo el cierre de la chaqueta por completo, cubro los manos y me aseguro de que no quede ni un centímetro de piel a la vista cuando bajo del vehículo. Rodeo para bajar a Kilian, quien se sostiene de mis dedos para caminar a la puerta.
Reprimo los quejidos de dolor al caminar. Soy buena con la resistencia y más cuándo de esconder algunas cosas se trata.
El exceso de movilidad dentro de la casa es extraño, demasiado, pero cuento con mis tácticas de convencimiento para controlar tiemp